miércoles, 13 de marzo de 2013



RÚBRICA PARA EVALUACIÓN DE UNA LINEA DE TIEMPO EN 2º AÑO DE EDUCACIÓN MEDIA

La rúbrica es un instrumento de evaluación útil  para el proceso de enseñanza-aprendizaje  como asimismo para la evaluación final de este.  Ésta, en su función evaluadora, tiene asimismo  un interés en la autoevaluación  y en la acción formativa,  todo lo que favorece la mayor conciencia por parte del alumnado de los procesos de aprendizajes que están experimentando. 

Para el profesor, la rúbrica  “puede ser un buen instrumento para buscar la coherencia entre como enseñamos y como decimos que se debería enseñar, con todo lo que ello conlleva” (Puigdevillo & Cano; en Bujan, Rodríguez & Jauregui, 2011, p.132), en este sentido es un ejercicio en sumo útil a la hora de reflexionar sobre qué hacemos y cómo lo hacemos en nuestra actividad docente; no es por tanto, una tarea simple y menos aún si se decide la participación de los estudiantes en la formulación de las evaluaciones, no obstante es una instancia enriquecedora y que valida al propio instrumento.  La rúbrica permitirá al docente “especificar claramente que se espera del estudiante y cuáles son los criterios con que se calificará un objeto previamente establecido, un trabajo, una presentación o un informe escrito de acuerdo con el tipo de actividad que desarrolle el alumnado” (Bujan et al. 2011. P.84). 

A modo de ejemplo hemos diseñado la siguiente rúbrica a partir de las propuestas de la herramienta de internet Rubistar (http://rubistar.4teachers.org/index.php), realizando las adecuaciones que hemos considerado pertinentes; para ello se  considera el programa de estudio de Historia y Geografía y Ciencias Sociales de segundo año de secundaria, del Ministerio de Educación de Chile, uno de los aprendizajes esperados que señala que el alumno  “Confecciona una línea de tiempo con el proceso de Independencia de Chile, sus principales etapas, hechos e hitos más significativos” (http://www.mineduc.cl/).  La confección e interpretación de líneas de tiempo es una actividad constante a partir de la educación primaria, en el caso concreto del Segundo año de secundaria se hace presente en unas cuantas propuestas de actividades didácticas.  Es a partir de ello que diseñamos una rúbrica que pretende reunir elementos centrales para su evaluación, comprendiendo las modificaciones y adecuaciones que puedan realizarse al considerar las decisiones que el docente tome como parte del proceso de enseñanza.


RÚBRICA PARA EVALUAR UNA LÍNEA DE TIEMPO EN SEGUNDO AÑO DE SECUNDARIA


CATEGORÍA
1 (poco)
2 (regular)
3 (bueno)
4 (excelente)
E
V
A
L
U
A
C
I
Ó
N


F
O
R
M
A
T
I
V
A
Preparación
El estudiante no preparó apuntes adecuados antes de empezar a diseñar la línea de tiempo.
El estudiante tiene apuntes sobre la mayoría (75%) de los eventos y fechas que él o ella desea incluir en la línea de tiempo antes de empezar a diseñarla.
El estudiante tiene apuntes sobre casi todos los eventos y fechas que él o ella desea incluir en la línea de tiempo antes de empezar a diseñarla.
El estudiante tiene apuntes sobre todos los eventos y fechas que él o ella desea incluir en la línea de tiempo antes de empezar a diseñarla.
Uso del Tiempo
El estudiante no usó tiempo de la clase para trabajar en el proyecto y/o fue altamente indisciplinado.
El tiempo de la clase fue usado para trabajar en el proyecto la mayor parte del tiempo, pero las conversaciones fueron perjudiciales o no se enfocaron en el trabajo.
El tiempo de la clase fue usado para trabajar en el proyecto la mayoría del tiempo. Las conversaciones no fueron perjudiciales sino enfocadas al trabajo.
El tiempo de la clase fue usado para trabajar en el proyecto. Las conversaciones no fueron perjudiciales sino enfocadas al trabajo.




E
V
A
L
U
A
C
I
Ó
N
Título
No hay título o éste es difícil de localizar.
La línea de tiempo tiene un título que es fácil de localizar.
La línea de tiempo tiene un título efectivo que describe precisamente el material y es fácil de localizar.
La línea de tiempo tiene un título creativo que describe precisamente el material y es fácil de localizar.
Legibilidad
La línea de tiempo es difícil de leer.
La línea de tiempo es relativamente legible.
La apariencia total de la línea de tiempo es algo agradable y fácil de leer.
La apariencia total de la línea de tiempo es agradable y fácil de leer.
Recursos
La línea de tiempo contiene menos de 5 eventos relacionados el tema tratado.
La línea de tiempo contiene por lo menos 5 eventos relacionados con el tema tratado.
La línea de tiempo contiene por lo menos 6-7 eventos relacionados con el tema tratado.
La línea de tiempo contiene por lo menos de 8-10 eventos relacionados con el tema tratado.

S
U
M
A
T
I
V
A

Contenido/
Hecho
Con frecuencia los hechos son incorrectos para los eventos reportados.
Los hechos son precisos para la mayoría (75%) de los eventos reportados.
Los hechos son precisos para casi todos los eventos reportados.
Los hechos son precisos para todos los eventos reportados.
Fechas
Las fechas son incorrectas y/o faltan algunos eventos.
Una fecha precisa ha sido incluida para casi todo evento.
Una fecha precisa y completa ha sido incluida para casi todo evento.
Una fecha precisa y completa ha sido incluida para cada evento.


REFERENCIAS
Bujan Vidales, K., Rekalde Rodríguez, I., & Aramendi Jauregi, P. (2011). La evaluación de competencias en la educación superior: Las rúbricas como instrumento de evaluación. Alcalá de Guadaira: Mad.


jueves, 28 de febrero de 2013

El uso del portafolio para la evaluacion docente



EL USO DEL PORTAFOLIO PARA LA EVALUACIÓN DOCENTE

Comprendemos el portafolio docente como un instrumento de formación y desarrollo profesional, en el que se debe dar muestras, por tanto, de dicho proceso a través de una serie de evidencias.  Es así que  Fernández March señala que todo portafolio docente debe considerar “información seleccionada sobre las actividades relacionadas con la enseñanza del profesor o la profesora y una sólida evidencia de su efectividad (que) deben estar documentadas con una evidencia convincente…, la realización del portafolio docente deberá basarse en una evidencia empírica firme” (2004, p.131).   Siendo un instrumento elaborado por el mismo maestro, tales evidencias permiten destacar y demostrar sus propios conocimientos y habilidades para la enseñanza, del mismo modo el portafolio es un medio de reflexión que  permite realizar una autocrítica del propio trabajo y evaluar la eficacia de la enseñanza que imparte, asimismo como las interacciones interpersonales con sus pares y sus propios  alumnos (Doolittle, 1994).   Se puede concluir  a partir de lo anterior que existen dos aspectos sustantivos en torno al cual gira el portafolio docente, la muestra del desempeño a quien necesite  conocerlo  y el desarrollo profesional  a partir de la auto-reflexión del propio profesor.    Es por ello que la utilización del portafolio conlleva ambos sentidos y es considerado, por lo tanto,   en el plano de la acreditación y  la toma de decisiones en la promoción profesional, en este sentido genera algunos desafíos para favorecer la mejor relación entre dichos objetivos y el sentido que éste instrumento posee para el docente en particular.  

Existen investigaciones que evidencian los beneficios que posee este instrumento en la evaluación docente.  Un estudio de Tucker et al. (2004) considera de significancia el uso del portafolio para dicho objetivo, concluyendo que este instrumento es mucho más completo y efectivo que la sola observación de aula para evidenciar el desempeño docente, recalcando que en él pueden conjugarse el desarrollo profesional significativo y la rendición de cuentas, sin embargo encuentran dificultades en el tiempo para su desarrollo.  Atinello et al. llegan a similares conclusiones a partir de  una investigación realizada con profesores de primaria en establecimientos de contextos rural/suburbano en Estados Unidos, destacando que “si se implementa y apoya como parte del sistema de evaluación multidimensional, el portafolio tiene el potencial de promover una cultura profesional del educador reflexivo y auto-dirigida con un claro sentido de propósito y de ser un vehículo para que los administradores obtengan una imagen más precisa y completa del rendimiento del profesor” (2006, p.150), pero asimismo haciendo ver las dificultades que genera la falta de tiempo para su desarrollo.  Como vemos son dos conclusiones análogas y que motivan a indagar en las mejoras para la mejor aplicación del portafolio en el ámbito docente.  

Creemos finalmente, que las dificultades no se circunscriben al instrumento en sí, sino que a las condiciones en el que este se lleva a efecto, pues el portafolio demuestra ser un elemento útil a la hora de observar lo deseado en la acción profesional docente, siendo muy flexible en su adaptación a los requerimientos de cada contexto, pero careciendo dichas realidades de la posibilidad de su fusión con el quehacer educativo cotidiano que le permitan aprovechar de mejor modo todas las ventajas que ofrece.  En el caso particular de las investigaciones se cuestiona la carencia de tiempo que creemos es una situación de la cual adolece asimismo nuestro sistema de evaluación docente en Chile, se hace claro, por lo tanto,  la necesidad de buscar los modos de favorecer dichos espacios de tiempo que creemos tiene dos vertientes, en primer lugar la redistribución  de espacios de tiempo en el quehacer docente en la institución, lo que conlleva a una revisión de las actividades globales de un establecimiento en cuanto a su efectividad, es decir de aquellos espacios de tiempo que puedan ser poco o mal utilizados, sean actividades planificadas o no; en segundo lugar, es indispensable convertir el uso del portafolio en una práctica aceptada por los docente, para ello es indispensable considerar el sentido original del portafolio, creemos que una evaluación vertical, originada y dirigida desde altos niveles de gobierno, por ejemplo, no logran ser aceptadas por la comunidad docente, sino que esta debe, idealmente, generarse a partir de los contextos locales, permitiendo así que el uso del portafolio docente se acerque de mejor manera a los intereses reales de desarrollo profesional esperados por la institución y deseados por el mismo docente.


Referencias


Attinello, J. R., Lare, D., & Waters, F. (2006). The value of teacher portfolios for evaluation and professional growth. NASSP Bulletin, 90(2), 132-152. Recuperado el 28 de febrero de 2013.  En: http://mkoehler.educ.msu.edu/capstonesp2012/files/2011/03/AttinelloEtAl2006.pdf


Doolittle, Peter (1994). Teacher portfolio assessment. Practical Assessment, Research & Evaluation, 4(1).  Recuperado el 27 de febrero de 2013. Disponible en: http://PAREonline.net/getvn.asp?v=4&n=1

Fernández March, A. (2004). El portafolio docente como estrategia formativa y de desarrollo profesional. Educar, 33, pp. 127-142. Recuperado el 28 de febrero 2013.  Disponible en: http://ddd.uab.cat/pub/educar/0211819Xn33p127.pdf

Tucker, P. D., Stronge, J. H., Gareis, C. R., & Beers, C. S. (2003). The efficacy of portfolios for teacher evaluation and professional development: Do they make a difference?. Educational Administration Quarterly, 39(5), 572-602.  Recuperado el 28 de febrero de 2013. Disponible en:  http://www.academia.edu/227882/Difference_The_Efficacy_of_Portfolios_for_Teacher_Evaluation_and_Professional_Development_Do_They_Make_a