miércoles, 13 de febrero de 2013

EL SIMCE Y LA COMPETITIVIDAD

La prueba estandarizada SIMCE (Sistema Nacional de Evaluación de resultados de Aprendizaje del Ministerio de Educación de Chile)  nace en 1988, con ciertas modalidades que la antecedieron.   Los resultados inicialmente no fueron públicos sino hasta siete años después.  Entre sus objetivos iniciales, aparte de la generación de información para la toma de mejores alternativas para los establecimientos,  se encontraba el de entregar información que ayudara los padres y apoderados a tomar la decisión del mejor establecimiento para su hijo con el objetivo de mejorar la  calidad de la oferta educativa  a partir de la competencia, esto es utilizando estrategias del libre mercado (Ortiz, 2010); es por tanto una prueba censal, en el entendido que pretende entregar una muestra global del estado de la educación de los estudiantes en un momento determinado.   Una investigación empírica del economista  Francisco Gallego, basado en información de fines de los noventa, concluía que la competencia es significativa y positiva  en la productividad de los colegios (2002), explicando asimismo que si los colegios municipalizados hubiesen reaccionado del mismo modo ante los resultados Simce como lo hicieron establecimientos subvencionados, la brecha entre ambos se hubiese reducido significativamente.  Esta idea es bastante cuestionada especialmente en los círculos del profesorado y entre  investigadores en educación, quienes critican diversos aspectos del instrumento y el procesos, especialmente la utilización de los resultados.  Ortiz Cáceres (2012) concluye efecto negativos de la prueba a partir de la competencia: la migración a establecimientos educacionales particulares y particulares subvencionados de parte de estudiantes de establecimientos pùblicos, por una parte, como un fenómeno que se generó desde sus orígenes y la limitación de la posibilidad de este tipo de cambio por parte de familias con escasos recursos, para quienes los resultados del Simce no tienen mayor relevancia, en la medida que no tienen muchas opciones al respecto.  El mismo autor critica además el desbalance en la utilización de la información, por cuanto no ha servido a profesores en la misma medida que a investigadores, padres y apoderados; señala que la oportunidad de la medición por niveles de logro puede ayudar al respecto, no obstante no se ha evidenciado aún.  Finalmente señala las dificulades que existen respecto a las politicas educacionales del país que han favorecido la segmentación social, restando validez al Simce como instrumento de evaluación, pues termina reflejando la calidad del capital cultural más que la relación entre los resultados y la experiencie educativa en el establecimiento.
El fenómeno de aproximación de la educación a las normas del mercado no son una exlusividad de nuestro país, sin embargo, entre las diferentes variantes, ha tomado sin duda una posición más extrema que es por hoy cuestionada y en este sentido en el Simce se ha depositado la confianza en la orientación que ha de darse a la educación nacional, es por ello relevante el estudio profundo como instrumento y los alcances y efectos que este tiene, pero asimismo, las políticas de mayor amplitud que  mueven la educación deben ser también  atentamente observadas.



Referencias





Eyzaguirre A., Bárbara y Loreto Fontaine C. ¿Qué mide realmente el Simce?  Estudios Públicos, 75 (invierno 1999).
Gallego, F. A. (2002). Competencia y resultados educativos: Teoria y evidencia para chile. Cuadernos De Economía, 39(118), 309-352.

Ortiz, Iván. 25 años del Simce. Universidad Alberto Hurtado y Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación. 2010. Recuperado el 4 de julio de 2011 .En mailing.uahurtado.cl/cuaderno_educacion_25/.../ARTICULO_25.pdf

Ortiz Cáceres, I. (2012). En torno a la validez del sistema de medición de la calidad de la educación en chile. Estudios Pedagógicos (Valdivia), 38(2), 355-373.

¿Para qué sirve el Simce?  Mineduc.  http://www.simce.cl/index.php?id=286&no_cache=1

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